From the book:
Hace tres años fue detenido Arthur D. Lewis, conocido en todo el país como “el asesino de la Polaroid”. Arthur mantuvo en vilo a toda la población durante dos años en los cuales asesinó a un total de 42 personas: hombres, mujeres y niños. La total falta de un patrón y la aparente aleatoriedad de las muertes hicieron casi imposible su captura, hasta que una serie de circunstancias fortuitas hicieron posible su captura y posterior confinamiento en el sanatorio de River Side, de donde no saldrá jamás.
El modus operandi del asesino, que fue el que le hizo ganar su mote, consistía en asesinar salvajemente a las personas que había capturado, aparentemente por azar, con su cámara Polaroid.
Cuando se encontraban los cadáveres, siempre les acompañaba su propia fotografía en la escena del crimen.
Dos de los detectives implicados en su detención quedaron fuertemente marcados por circunstancias personales. Ahora, tres años después, su director adjunto les vuelve a poner tras la pista de un aparente imitador del asesino. Alguien está utilizando la misma forma de matar en un pequeño pueblo del interior de California llamado Ashville.